Abraza el gris
Últimamente me pregunto en qué momento empezamos a creer que la verdad está en los extremos, en las cosas fijas y en los conceptos concretos. Que tenemos que elegir ser de blanco o de negro, de izquierda o derecha, de letras o ciencias. Así lo puso Alan Watts:
Los reflejos, los sonidos y los olores más ordinarios… la textura de las sombras en el suelo frente a ti. Todas estas cosas, sin nombrarlas, sin decir “eso es una sombra, eso es rojo, eso es marrón, eso es el pie de alguien”. Cuando dejas de nombrar las cosas, empiezas a verlas de verdad.
Porque cuando una persona dice “veo una hoja”, inmediatamente piensa en algo con forma de punta de lanza, delineado en negro y relleno de verde. Pero ninguna hoja es así… las hojas no son verdes.
Por eso Lao-Tse dijo: “los cinco colores hacen al hombre ciego, y los cinco tonos lo hacen sordo”. Porque si solo puedes ver cinco colores, estás ciego; y si solo puedes oír cinco tonos en la música, estás sordo.
¿Lo ves? Si reduces el sonido a cinco tonos, si reduces el color a cinco colores, te vuelves ciego y sordo. El mundo del color es infinito, igual que el mundo del sonido. Y solo cuando dejas de fijar conceptos sobre el mundo del color y del sonido, es cuando realmente empiezas a oírlo y a verlo.
¿Y si la verdad está en los matices?
¿Y si todos empezamos a aceptar que el lenguaje no alcanza ni alcanzará para expresar la sutileza y la profundidad de la experiencia antes de clasificar… y que lo que contamos es solo un atisbo de lo que vivimos?
Hay tantas cosas que vemos como opuestas que en el fondo son las dos caras de la misma moneda. Cosas que pueden coexistir. Como sentir miedo y atreverte a hacerlo. Estar perdida y a la vez saber que estás llegando. Odiar un poco lo que amas con absoluta locura. El vacío que es espacio lleno de energía. La plenitud que viene de aceptar la falta. El amor propio que nace de abandonarte. El fin que solo es principio. El dolor que es un portal para habitar tu propio potencial. La incertidumbre que lleva a la claridad. La vulnerabilidad como la máxima expresión de fortaleza. Enseñar siendo aprendiz. Liderar y dejarse ayudar. El dolor y la alegría. Amar el presente y extrañar tiempos pasados. Saber lo que quieres mientras te sigues redescubriendo. Ser buena persona y cometer muchos errores. Querer mucho y elegir otro camino. Tener disciplina y también descansar. Decir a todo que sí y a la vez a mucho que no. La sofisticación de las cosas más simples. La impermanencia como única constante.
Supongo que lo que quiero decir es que la espiritualidad no es más que salir de la rigidez mental y entregarse a la flexibilidad. Abrirse a la posibilidad de que haya mucho más de lo que nuestros ojos pueden capturar.
Soltar y confiar.
Dejar ir el plan para que la verdad pueda brotar.
Saber que es posible ser feliz, pero no sin antes abrazar el gris.
Con amor,
Elena.
-Esta semana en el podcast: “Cómo escuchar a tu intuición y saber que no es tu miedo hablando”. Escúchalo aquí:
En el episodio de mañana comparto mis 10 hábitos innegociables (y no son los que te imaginas).
-El próximo encuentro de Alas es el lunes 30 de marzo a las 19:30 por zoom. Un lugar donde bajar las defensas y ser quien realmente eres. Sin etiquetas. Sin exigencias. Sin máscaras. Solo presencia, conexión real y herramientas simples y profundas para recordar tu centro y reencontrarte con la calma que ya habita en ti. Únete aquí.
-La meditación guiada de esta semana es una práctica para habitar el espacio entre pensamientos donde reside la paz interior, inspirada en un texto precioso del libro “Biografía del Silencio” de Pablo D’ors. Disfrútala aquí:


